Podía sentir su respiración junto a la mía, compartiendo un mismo latido.
Mi corazón gritaba su nombre. Sus ojos lloraban, al comprender que aquel cuento de hadas llegaba a su final. No existen los finales felices, al menos el mío no fue así. Aquella sería la última vez que tocaría su piel, la última vez en ver mis ojos reflejados en los suyos... En definitiva, la última vez que volvería a verle. Quería confesarme algo. Unas pocas palabras llenas de significado. Se acercó a mí.
—¿Te cuento un secreto?
Asentí en silencio. Sus labios susurraron algo en mi oido.—Te quiero, y voy a hacerlo durante el resto de mi vida, pero necesito pedirte un favor.—Lo que sea —dije.— No se lo digas a nadie.
Se alejó despacio, perdiéndose entre la niebla. ¿Después? Una infinita calma. Sabía que me quería.
Mi corazón gritaba su nombre. Sus ojos lloraban, al comprender que aquel cuento de hadas llegaba a su final. No existen los finales felices, al menos el mío no fue así. Aquella sería la última vez que tocaría su piel, la última vez en ver mis ojos reflejados en los suyos... En definitiva, la última vez que volvería a verle. Quería confesarme algo. Unas pocas palabras llenas de significado. Se acercó a mí.
—¿Te cuento un secreto?
Asentí en silencio. Sus labios susurraron algo en mi oido.—Te quiero, y voy a hacerlo durante el resto de mi vida, pero necesito pedirte un favor.—Lo que sea —dije.— No se lo digas a nadie.
Se alejó despacio, perdiéndose entre la niebla. ¿Después? Una infinita calma. Sabía que me quería.

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